Cuándo y cómo empezar a emprender

Siempre es tiempo para pensar en ideas de negocio.

Fijarnos en la actividad empresarial que nos rodea como consumidores, estar informados sobre las últimas tendencias de los temas que nos resultan interesantes, y un largo etcétera, activa nuestra mente, nos proporciona unas gafas que nos permiten mirar lo que
nos rodea desde una perspectiva, crítica, creativa y generadora de nuevas propuestas.

Si tenemos empleo seguro que el desarrollo de competencias intraemprendedoras nos hará profesionales más competentes para innovar en nuestra entidad o incluso generar otra línea de actividad propia. Además, es cuando estamos empleados cuando tenemos una mayor seguridad económica y una red de contactos más fortalecida (ambos importantes a la hora de emprender). Si no tenemos empleo, emprender es una alternativa más, más realista en ocasiones que encontrar un empleo por cuenta ajena. En este caso tendremos, además, más tiempo disponible para idear y lanzar una propuesta.

Las dos dimensiones más importantes para configurar inicialmente una idea de negocio son las necesidades detectadas y la pasión personal.

Autoconocimiento

LA PASIÓN:

Los negocios que más me han llamado la atención siempre tenían poco que ver con la formación de base de quien los puso en marcha. Todos tenemos pasiones, muchas veces casi olvidadas, que desterramos de nuestras vidas por no parecer opciones adecuadas para orientar los estudios y el consiguiente empleo, por no parecer opciones aparentemente estratégicas para emprender o, simplemente, porque alguien se encargó de quitárnoslas de la cabeza cuando éramos pequeños.

La reflexión tiene un papel importante aquí para rescatar nuestra misión, nuestra visión, nuestros valores y todas aquellas cosas que nos gusta hacer que, con toda probabilidad, están alineadas con los primeros. Hay muchísimos artículos interesantes en la red que te ayudan a conocerte mejor.

Ese es el primer paso, el autoconocimiento. Nuestra misión, visión y valores, esa parte del “fondo de nuestro iceberg” sobre la que pocas veces reflexionamos, es la que nos impulsa, el motor del cambio, el sentido de nuestra vida. Ahí nacen las motivaciones, o sea, los motivos para actuar.

No hay que olvidar identificar nuestras competencias profesionales: conocimientos, habilidades y actitudes; no únicamente las adquiridas en el período de estudios o en experiencias laborales anteriores, sino también todas aquellas que otras experiencias vitales nos han aportado y que muchas veces son invisibilizadas en nuestros currículums. ¿Te gusta el deporte?, ¿has formado parte de asociaciones o equipos de trabajo?, ¿la curiosidad te ha llevado al autoaprendizaje de disciplinas sobre las que no te titulaste?.

Todo lo que haya creado valor en ti, vale para generar valor en los demás.

Tendemos a pensar que ya es tarde para empezar o cambiar de dirección; que es una locura emprender en algo para lo que no nos hemos formado inicialmente, porque habrá muchas personas con mayor preparación que nosotros y, por lo tanto, una competencia insuperable. Es evidente que nos tenemos que poner las pilas, y cuanta más información y formación tengamos, mejor servicio podemos ofrecer. No es menos cierto que la pasión nos hace avanzar rápido y hacer las cosas mejor y con corazón. 

La pasión marca la diferencia entre profesionales.

Donde veas a dos profesionales con similar trayectoria académica y laboral, detectarás grandes diferencias entre ellos. Esas diferencias son las que distinguen a las personas frente a la multitud de candidaturas a puestos de trabajo, frente a miles de
negocios de una misma actividad. Esas diferencias son formas de ser, de pensar y de hacer, son únicas. ¿Cuáles son las tuyas?.

LAS NECESIDADES

La propuesta de valor que lancemos no sólo debe estar conectada con nuestras pasiones. Tiene que ser útil. Tiene que dar respuesta a necesidades previamente detectadas, a necesidades insatisfechas.

¿Qué necesidades están mal cubiertas o sin cubrir en el ámbito en el que me gustaría desarrollar mi actividad laboral?, ¿qué puedo aportar yo de diferente a lo que ya se aporta?, ¿a cuáles de ellas estoy capacitada a dar respuesta según la reflexión anterior sobre competencias y pasiones?.

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3 comentarios

junio 15, 2015 · 5:25 pm

3 Respuestas a “Cuándo y cómo empezar a emprender

  1. Raquel

    Genial reflexión. Hay que pararse a pensar, generar valor es algo al alcance de todos. Enhorabuena por el blog es muy ilustrativo.

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  2. Luis Boscan

    Excelente planteamiento para poder interiorizarse como individuo y que quieres emprender basado en en tl autoconocimiento

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    • Gracias por tu comentario, Luis. Creo que hay muchas razones para emprender y modos de hacerlo… pero me parece especialmente interesante el emprendimiento como base (no solo de generación de ingresos) del propio desarrollo personal y profesional dedicando el tiempo a lo que nos hace felices, y por tanto, ofreciendo el mejor servicio posible a los demas.

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